Entonces me acuerdo que yo hablaba rápido, porque claro, lo estaba recién conociendo y me pongo nerviosa en esas situaciones de conocer a un tipo. Él, dándose aires de misterio y cultivando mi curiosidad incontrolable, me dijo "dame tu mano" y la tomó por mucho rato, por lógica, mi curiosidad se sumó a mi leve vergüenza perplejidad y ansiedad, lo que biologicamente da como respuesta, pulso acelerado y tartamudeo por mi nerviosismo.
Pasado un rato, me suelta la mano, mirándome y esperando que preguntara... Entonces dije "para que fue eso?, si en psicología ya he practicado hablar sin mover las manos", él con cara de ternura me dijo "Era para sentir tu pulso, creo que te gusto". En ese momento sentí unas enormes ganas de burlarme de él, decirle claramente que no habían mayores intenciones, que solo acepté una invitación a tomar algo y conversar con gente nueva, por supuesto, respondí con naturalidad "jajá, tonto, yo me pongo nerviosa cuando hablo con hombres, siempre me ha pasado... pero no, lo siento, pero no me gustas". Su cara se cayó, creo que cuando nos despedimos, lo vi recogerla.
sábado, 6 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios on "Que pena."
Publicar un comentario