Si me ves desarmada, ¿Por qué lanzas tus misiles?

lunes, 8 de julio de 2013

Me siento matrona, y me gusta orientar.

Vomitado por FranPiola el lunes, julio 08, 2013
La meta del día de hoy fue encontrar la controvertida pastilla del día después.
Teniendo en cuenta que el trámite de ir al consultorio, donde aparte de todo se debe estar inscrito; implica una visita al ginecólogo o, en su defecto, a la matrona, implicaba precioso tiempo perdido que no poseía, además de dejar tremedinsima grieta en lo que a privacidad respecta... preferí buscar otras opciones.
1.-Me deje caer, cual ignorante, en la internet, donde googleé "pastilla anticonceptiva de emergencia" (ahora que lo pienso, no fue la ignorancia misma ah) y ahí, primera pagina sugerida: w³.anticoncepciondemergencia.cl OK, entramos:  de manera simple, muy simple, explicaba las preguntas más frecuentes: qué es una PAE, cuando se usa, como se usa, cuales pastillas funcionan, su eficacia, efectos secundarios, etc. EXCELENTE, ya estaba un paso más cerca de mi meta... pero ¿Dónde conseguirla?
2.- En la misma página me sugerían ir al "instituto chileno de medicina reproductiva" ok, todo estaba yendo a la perfección, pero no sabíamos sobre costos.
Como opcionales, la pagina me informaba sobre ciertas pastillas denominadas anovulatorios microdosis, las que comercialmente se pueden encontrar con los nombres de Lofemenal, Microgynon, Nordette, Anulette y Norvetal.
Además, de las Anulette 20 y Loette, que tenían igual uso, pero al tener menor concentración de una de las hormonas constituyentes, era distinta dosis. Muy the same thing.
Let's go, pensé, con la inocente mentalidad de que el mundo tenía intenciones de ayudarme en mi meta.
3.- En la práctica entonces, llegué, como primera prioridad al ICMER. Me encuentro en una sala, SALITA, de mal aspecto, algo muy parecido a una sala de espera de consultorio, o como le debo decir yo, "centro de salud primaria", un par de asientos, una mujer esperando, carteles colgados de las paredes, muy al estilo de salud pública. Siento que las cosas van a ser fáciles y que saldré victoriosa, sin gasta ni uno... Como mucha gente cree.
La mujer que estaba esperando me dice que hay que entrar por una puerta, para hablar con la señora de recepción, entré. Me encuentro con una mesa, llena de fichas clínicas desparramadas y una señora con cara de pocos amigos, que hablaba por teléfono, como cuchicheando. Me mira, sonríe, y continúa hablando, por unos 5 minutos más (cuando uno lo escribe, o lo dice, suena poco, pero en la práctica, no es TAN poco) Cuando por fin cuelga el teléfono, me mira y me dice "tiene hora?" al responderle negativamente, me indica una silla en la oficinita. Vuelve a contestar el teléfono, ahora no cuchichea, indica ordenes sobre examenes, en fin.
Cuando corta y POR FIN me atiende, me pregunta sin mirarme, si es que necesito algo, la pregunta viene de cajón, no voy a ir a su oficina a sentarme mientras ella habla por teléfono. Le cuento que encontré la dirección en internet, donde decían que ahí podría acceder a la pastilla, me responde, mirando al suelo, si tengo ficha, y me explica que el valor de la consulta, una orientación y la pastilla, es de $12.000. OK. Me retiro frustrada.
Orientación no es lo que necesitaba, sé sobre el tema y ahora también sabía que tenía otras alternativas.
Me dirigí a la primera farmacia que encontré, y pregunté a la farmacéutica sobre los precios de las pastillas que llevaba anotadas en un papel, me mira raro y le explico que necesito un método anticonceptivo de emergencia. Cambia completamente su tono de voz y me dice "sólo con receta médica" casi como me lo hubiera dicho mi mamá. Le volví a explicar que había investigado las alternativas, y busca      específicamente una pastilla (que yo, por coincidencia, ya conocía) Anulette. Me dicta los precios. y la más conveniente, costaba alrededor de los $4000, es decir, un tercio de lo que me habían ofrecido en el instituto, pero que no tenían stock, y que solo les quedaba una de $5000. OK.
Recorrí dos farmacias distintas más (el tiempo se acababa, ups) y me dijeron exactamente lo mismo, con tonos más agradable la de la segunda farmacia (se lo habría agradecido si no hubiese estado tan indignada, pero no) pero finalmente, mi misión estaba fracasando.
Fin de la historia, la única opción eran las de $5000.

CONCLUSIÓN: A pesar de que el trámite del consultorio es más largo, involucra una posible pérdida de privacidad y suena más " sistema público" (if u know what I mean), para un personaje común y silvestre, que se encuentra en un apuro y con el tiempo en su contra, es realmente más conveniente, económicamente y por tiempo. Ahora, si hay algo en lo que como matrona, quiero ayudar, es en otorgar información útil y de fácil de acceso para que podamos educar de mejor manera sobre este tipo de procesos, los cuales serían mucho más fáciles si no estuviera el trámite, o el sermón de la "promiscuidad".
Los personajes que buscan este tipo de anticoncepción, tienen claro que lo que pasó fue un error, independiente de como haya sido la experiencia, y realmente buscan enmendarlo de manera positiva. No hay porqué denigrar a quien busca soluciones por ser joven, o crucificar a quien acepta su error.

Acotaciones:
- Las pastillas usadas como alternativa, equivalen a un anovulatorio común, es decir, si preguntamos en una farmacia cualquiera por "anovulatorio" deberíamos obtener un producto equivalente a la pastilla que yo busqué. (la dosis es distinta, porque contienen menor concentración de hormonas, en el caso de los anovulatorios comunes, la primera dosis sería de 25 pastillas y la segunda, de 25 más, luego de pasadas 12 horas desde la primera dosis. Por ende son dos cajas las que serían compradas para tal uso) Pero al ser consideradas solo anovulatorios y no tratamiento anticonceptivo, tienen un valor muchisimo más bajo.
- Los servicios de salud públicos deben entregar la píldora del día después en forma gratuita.
La ley que respalda esto es la ley n°20.418

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